Presupuesto CABA 2019: Mismo signo político, mismo ajuste

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Resumen

Los vecinos de la Ciudad de Buenos Aires están sintiendo los efectos del ajuste, la devaluación, la fuerte aceleración de la inflación y la caída en la actividad económica. El aumento del desempleo, la desigualdad y la caída en los salarios reales son algunos de los síntomas de la crisis.

La política del GCABA replica varios de los ejes establecidos en las políticas nacionales, en los que la crisis se combate con un fuerte ajuste fiscal. Los supuestos optimistas de crecimiento, inflación y tipo de cambio no alcanzan para mostrar un escenario positivo para el año que viene. El año 2019 mostraría una caída del PIB del -0,5%, inflación dic-dic de 23% (pero de 34,8% anual) y tipo de cambio de 40,1 pesos por dólar.

Al igual que a nivel nacional, y que el proyecto presentado el año pasado, el Presupuesto de la CABA para 2019 muestra los resultados de la aplicación de la política de déficit cero: ajuste del gasto en todos los rubros (salvo en el pago de intereses), salarios del sector público en franca disminución y continua contracción de la obra pública. Respecto al año pasado, el ajuste previsto es mayor, dado que se prevé una disminución de la recaudación real del -7% y caída en las transferencias de capital, lo cual no llega a ser compensado por el aumento previsto en el ABL y las mayores multas como consecuencia de la generalización del Sistema Estacionamiento Regulado. Los efectos de los recortes nacionales y la crisis económica se sienten en la CABA.

Luego de las olimpiadas de la juventud que inflaron el gasto en 2018, volvemos a ver los efectos del ajuste que se está llevando a cabo. El gasto en servicios sociales cae -7%, con grandes contracciones como en Cultura -43%, Trabajo -20%, Vivienda -8%, Salud -3%, Educación -4% (el único rubro que se mantiene en términos reales es Promoción y Acción Social). Asimismo, el presupuesto en servicios económicos disminuye -13%, con caídas generalizadas. La contrapartida a estos recortes es el gasto por deuda, que crece 74% en términos nominales y 29% en términos reales.

La política fiscal, en lugar de contrarrestar los efectos de la crisis económica, los acrecienta. La contracción del gasto real en obras profundiza la crisis (el gasto de capital cae -19% en 2019, lo cual se suma la actual contracción de -11% del primer semestre de 2018) y las remuneraciones al personal imponen un ajuste en los empleados públicos (-6% en 2019 que se suman al -6% del 1er semestre).

En síntesis, la difícil situación que viven los porteños en el marco de esta crisis sin salida a la vista, no encuentra ninguna política local que ayude a contrarrestarla. Por el contrario, se observa a un gobierno centrado en cumplir con las metas de superávit primario y déficit financiero cero, al unísono con las políticas nacionales de ajuste, establecidas en el marco del acuerdo con el FMI.

panorama económico del Presupuesto

Si bien el presupuesto de la CABA toma los mismos supuestos macroeconómicos del Presupuesto Nacional, en el mensaje y en lo expresado por el Ministro de Economía no hay ninguna alusión a la crisis económica que vive actualmente la Nación y que está golpeando fuertemente a los sectores medios y bajos de la Ciudad. El desempleo en el 2do trimestre de 2018 alcanza al 10,3% de los porteños y la inflación interanual pasó del 23% en noviembre de 2017 a 34% en agosto golpeando rápidamente el bolsillo de los trabajadores. Como un síntoma más de la recesión, según datos del Colegio de Escribanos de la CABA, la cantidad de escrituras de compraventa de inmuebles cayó en agosto 24,5% interanual, mientras que las formalizadas mediante hipotecas se derrumbaron un 60%.

Respecto a las proyecciones, el mensaje de Presupuesto se toma apenas una página para explicar lo que pasará en 2019. Se reproducen las optimistas previsiones nacionales: caída del PIB de 0,5% y una inflación de 23% a fines del año próximo. Es importante mencionar que esta cifra no sirve para analizar las variables del Presupuesto dado que no se trata de la inflación promedio del año, sino de la esperada por el Gobierno Nacional entre diciembre 2018 y 2019. La inflación comparable que se debe tomar, es de 34,8%, la hace explícita el Gobierno Nacional y es la que tomaremos en este informe para analizar el Presupuesto 2019 de la CABA.

Política fiscal de la CABA en 2019

Al igual que en el Presupuesto 2018, se plantea una política con superávit primario para que, pagando los intereses de la deuda, se llegue a un déficit financiero cero. Al igual que lo planteado el año pasado y lo que viene sucediendo, se registra un ajuste tanto en el gasto corriente como en los gastos de capital. A diferencia del 2018, los recursos caen en términos reales, puesto que se recortan impuestos y se sienten los efectos de la crisis sobre la recaudación propia.

Achicamiento del gasto público

El presupuesto no menciona la actual crisis ni la política de ajuste nacional. Todas las variables están analizadas como si la Ciudad estuviera ajena a ese proceso.

La política de ajuste implica una fuerte contracción del gasto primario real (-9%). Una caída del gasto corriente del -6% y del gasto de capital del -19%, producto del congelamiento de las obras (la inversión real directa realizada por terceros caerá en términos reales un 24%).

Dentro de los ajustes más importantes, se prevé una disminución del gasto en personal del -6% real. La administración gubernamental ajustará -17%. Mientras que Cultura, Trabajo, Agua y Alcantarillado caen -43%, -20% y -39%.

Este plan de ajuste, oculto en las cifras expuestas en el Presupuesto tiene un paralelismo muy fuerte con los datos a nivel nacional. Los gastos corrientes y de capital se contraen, los segundos más intensamente que los primeros (-19% vs -9%), mientras que el único rubro del gasto que sube en términos reales son los intereses de la deuda (+31%). Esta política es una intensificación de la política de ajuste que está sucediendo en la actualidad. En 2018 se prevé una contracción real del gasto total en -1%, con una disminución del gasto en infraestructura del  -6%.

En síntesis, el presupuesto indica que el Gobierno de la CABA realizará una política muy similar a la del Gobierno Nacional. Fuerte ajuste del gasto en términos reales, caída en los salarios del sector público, fuerte contracción del gasto en infraestructura y con intereses por el pago de la deuda creciendo muy por encima de la inflación. Cabe destacar que esta dinámica ya viene sucediendo en la actualidad: mientras en 2018 el gasto real total se contrae -1% y el de capital -6%, el gasto en intereses de la deuda se incrementan 70%.

Los ingresos tributarios caerán 5% en términos reales según el Presupuesto 2019. El impacto de la crisis y los recortes de ingresos brutos y sellos vinculados al Pacto Fiscal de Nación con Provincias explican este comportamiento.

El 90% de los recursos de CABA son tributarios, de los cuales el 75% proviene de la recaudación que realiza el GCABA y el resto de la coparticipación. Dentro de los recursos propios existe una gran concentración en IIBB que explica el 71,5% del total de la recaudación tributaria. El ABL alcanza el 9,5%, mientras que los sellos y las patentes explican entre los dos el 16,6%.

Los cambios normativos en IIBB previstos para 2019 implicarán una pérdida de recaudación estimada en 4,3%, lo cual hará que el impuesto crezca sólo 28% nominal. Dentro de los impuestos con cuantiosa recaudación, los sellos crecerán sólo 16% (por la crisis y la supuesta diminución vinculada al Pacto Fiscal[1]), las patentes caerán 5% y los inmuebles (ABL)  38% (2% real).

Estos cambios llevarán a una mayor concentración de la estructura tributaria en Ingresos Brutos y ABL. Entre ambos explicarán el 83,5% de los recursos propios, mientras que un año atrás explicaban el 81%.

En el marco de la crisis, el GCABA impondrá a los porteños, además de un aumento del ABL, mayores multas mediante el Sistema Estacionamiento Regulado en los Barrios que reforzará los recursos, a partir de un crecimiento del 9% en términos reales de los ingresos no tributarios.

Por último, los recursos provenientes de la coparticipación crecerán un 36%, apuntalando los ingresos de la CABA. La contracción del resto de los recursos, si bien no representan una parte importante, llevan a una caída total de -6% en términos reales.

Rumbo al déficit cero

El Gobierno de la CABA estima terminar el 2018 con -$600 millones de déficit financiero, el cual desaparecería en 2019. La contracción del gasto total primario del -9%, junto a recursos que caen menos (-6%), llevan a un superávit primario de cerca de $25.800 millones, lo cual permite financiar los crecientes intereses de la deuda, que avanzan  a un ritmo del 31% por encima de la inflación.

Por lo tanto, en 2019 la Ciudad ajusta todos sus gastos primarios para que disminuyan más que la recaudación, y así  conseguir un superávit equivalente al creciente pago de intereses, que presionan sobre las cuentas fiscales.

En síntesis, la política fiscal que plantea el Presupuesto 2019 implica un ajuste en el gasto público, particularmente intenso en el gasto en infraestructura, para conseguir un superávit primario, en un contexto de crisis y de compromisos fiscales con Nación que hacen caer la recaudación en términos reales. Ese superávit es destinado enteramente a pagar los intereses de la deuda que crecen progresivamente en el presupuesto, en un contexto de aumento en el stock de deuda y un contexto macroeconómico caracterizado por una alta inflación, un tipo de cambio más alto y una contracción del nivel de actividad.

[1] En el mensaje de Presupuesto se menciona la disminución del Impuesto de Sellos pero no se especifica la pérdida de recaudación estimada (Pag. 65). Asimismo, el 12-10-2019 se firmó una adenda al Pacto Fiscal en la que se pospone un año el compromiso en la rebaja de este impuesto (que era de una alícuota máxima de 0,75% en 2019), por lo que se plantean dudas respecto a esta cuestión.

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