Los límites al crecimiento bajo el modelo macrista

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Notas de Economía Actual – Junio 2017

La economía argentina no podrá crecer vigorosa y sostenidamente en 2017. El escenario más probable es un crecimiento débil y vacilante. La explicación de este comportamiento está centralmente en las propias características del modelo económico del macrismo: techo a las paritarias, dependencia de las exportaciones, inversión extranjera y los capitales internacionales, apertura comercial y desindustrialización, endeudamiento y priorización en ataque a inflación y déficit fiscal. El contexto internacional y la insistencia del actual gobierno en la profundización de este modelo económico empeoran las perspectivas a futuro para el desarrollo económico de nuestro país.

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Un comienzo muy lejos de los objetivos enunciados.
Las características del propio modelo no impulsan el crecimiento

Habiendo pasado los primeros 5 meses del año, resulta evidente que el gobierno no está consiguiendo cumplir los objetivos anunciados a principios del año en términos de crecimiento (+3,5%) ni de inflación (17%). En la búsqueda de implementar un nuevo modelo económico, el macrismo encuentra ese camino obstruido principalmente por razones estructurales que limitan el crecimiento.

El macrismo comenzó su gestión llevando adelante una serie de políticas como la devaluación, la reducción de subsidios a los servicios públicos, la quita y rebaja de retenciones y la desregulación al sector financiero y al comercio exterior. Los resultados fueron la caída del salario real, el empeoramiento de la distribución del ingreso, la contracción de la demanda doméstica, el aumento de las exportaciones (en un primer momento), el incremento de las importaciones de bienes de consumo, el aumento de la tasa de interés y la vuelta a los mercados internacionales de crédito.

En 2017, se esperaba que varias de las políticas de ajuste desaparezcan o pierdan su intensidad. Sin embargo, la economía no consiguió establecer las tasas de crecimiento constantes y positivas que se enunciaban. Esto se debió principalmente a las características del nuevo modelo, dentro de las cuales destacamos las siguientes:

1. El techo bajo para el salario

En el diagnóstico del gobierno hay una fuerte crítica al “consumismo” impulsado durante el kirchnerismo y un énfasis en la necesidad de la impulsar otros componentes de la demanda agregada como la inversión y las exportaciones. La crítica a la dinámica del consumo en los últimos años esconde una mirada despectiva respecto al crecimiento de la masa salarial (dinámica del empleo y salarios reales) y al Estado en su rol de protagonista de la economía en cuanto a sus impactos sobre la demanda interna. Si bien resultó ambigua la política del gobierno respecto al empleo público (en el 2016 hubo un reemplazo de trabajadores y no una caída constante en los puestos de trabajo), el énfasis oficial puesto en la necesidad de cerrar acuerdos salariales en torno al 18% muestra la intención del gobierno de que la recuperación de la economía no debe darse en base a aumento de los salarios reales y de convalidar una peor distribución del ingreso. Asimismo, el techo a las paritarias está relacionado con la estrategia de atracción del capital extranjero vinculado a contener el “costo argentino”, por lo que los salarios deben estar contenidos a fin de que la economía argentina sea competitiva.

Teniendo en cuenta que el consumo representa más del 70% de la demanda agregada, el control de los salarios, por su impacto en la masa salarial y en el ingreso de los hogares, implica directamente un límite al crecimiento. En un contexto internacional poco favorable, agravado por la crisis de Brasil, este factor toma suma relevancia.

2. Nuevos resortes del crecimiento. ¿Vamos a crecer en base a la inversión extranjera y exportaciones en un mundo que no tracciona? Mayor dependencia externa

Los motores de crecimiento a los que apela este gobierno pueden ser impulsados por las políticas nacionales pero están determinados centralmente fronteras afuera. Las decisiones de inversión en el sector real tienen determinantes estructurales de difícil cambio en el corto plazo como la infraestructura, la disponibilidad de mano de obra calificada, los costos en dólares, entre otros. En actual contexto internacional, la posibilidad de crecimiento de la inversión extranjera directa encuentra serias limitaciones en las convulsiones de la economía mundial, lo cual hace que las multinacionales tiendan a postergar sus planes de inversión o llevarlos a posiciones más conservadoras.

Las exportaciones, por su parte, en el corto plazo suelen ser influenciadas por los precios internacionales y por el crecimiento del resto del mundo, especialmente de los países de nuestra región, que actualmente se encuentra en crisis.

Debido a que las decisiones de inversión extranjera y la demanda de productos del resto del mundo no se determinan dentro de nuestro país y están poco influenciadas por las políticas locales, este cambio en los pilares del crecimiento implican una mayor dependencia externa. Asimismo, los modelos apoyados en estos factores han demostrado ser muy proclives a replicar las crisis de otros países, volviéndose más vulnerables a los vaivenes de la economía internacional, como está ocurriendo en el presente.

3. Desindustrialización y apertura

A raíz de la mayor apertura comercial, las importaciones de bienes de consumo registraron un aumento en un contexto de una fuerte caída en el consumo local. Esto es explicado por el avance de los productos importados sobre la canasta de consumo de la población argentina, en detrimento de la producción nacional. Esta situación tiene dos efectos. En primer lugar, se verifica hoy una contracción en las ventas con caída en el empleo o cierre de establecimientos de las empresas que se ven impedidas de producir por la nueva competencia internacional. En segundo lugar, los nuevos ingresos de la población que se registrarán en futuro van a ser destinados a una mayor proporción de bienes importados, lo cual perjudica las oportunidades de inversión de las empresas emplazadas en nuestro país (efecto multiplicador). Estos efectos se ven particularmente en los sectores más sensibles de la industria, las cuales suelen ser intensivos en mano de obra, por lo que el empleo industrial se vio particularmente perjudicado.

Asimismo, el notable incremento del turismo internacional por parte de los argentinos implicó una nueva filtración hacia el exterior del consumo de los argentinos. El crecimiento de los turistas argentinos en el exterior se incrementó 12,5% en el primer trimestre de 2017 comparado con el mismo período de 2016, lo cual perjudica directamente a los sectores que trabajan en actividades vinculadas al turismo interno.

4. La prioridad del gobierno está en la baja de la inflación, el resto se verá

El énfasis en la reducción de la inflación está expresado en el esquema de metas de inflación llevado adelante por el Banco Central. Este régimen tiene una tendencia a mantener muy elevada la tasa de interés y, por lo tanto, a impulsar fuertes ganancias en el sector financiero, en detrimento de la inversión productiva y el sector real. Asimismo, el mecanismo de aumentar la tasa de interés ante una mayor inflación impulsa a la baja el nivel de actividad, quitando herramientas de política económica ante contextos internacionales adversos y tiende a apreciar el tipo de cambio, lo cual termina logrando reducir la inflación, pero con elevados costos económicos y sociales, en ausencias de otras políticas que lo compensen. La alta tasa de interés genera incentivos a realizar inversiones financieras antes que a hundir capital físico y a mantener niveles de stock reducidos. Ambas decisiones perjudican a la inversión y al consumo y, por lo tanto, a la producción local.

5. Preocupación por el déficit fiscal y fuerte política endeudamiento

La política de reducción del déficit público tiene un impacto directo en los gastos del gobierno nacional. Dada la inflexibilidad de los gastos salariales y previsionales del sector público, se apuntó a la reducción del gasto en servicios económicos, es decir, subsidios a los servicios públicos, principalmente los energéticos. La política de aumento de las tarifas llevó, por un lado, a una reducción del ingreso de las familias que debieron destinar una porción mayor del ingreso a pagar los servicios y, por otro lado, a un incremento de los costos de en toda la estructura productiva, que derivó en un fuerte traslado a los precios de bienes finales (sean o no producidos internamente) y a dificultades de supervivencia en parte de las PyMES. El efecto directo sobre el ingreso de las familias, el incremento de los costos  y los efectos indirectos sobre el empleo constituyeron los principales canales del impacto de los incrementos de tarifas sobre la actividad interna. El nuevo aumento de tarifas llevado adelante a comienzos de este año implicó, en conjunto con el incremento en los alimentos y los servicios de salud y educación,  una nueva aceleración de la inflación. Este mayor aumento de precios imposibilitó la recuperación de los salarios reales y, por lo tanto, del consumo y la demanda interna.

Asimismo, la preocupación por el déficit fiscal se traslada al techo que le pone a la posibilidad de expandir la obra pública. Si bien en la actualidad se están registrando aumentos importantes en el gasto de capital del gobierno central, la necesidad de bajar el déficit implica un límite a este tipo de gastos. Por último, la fuerte política de endeudamiento que está llevando adelante el gobierno implica la necesidad de hacer frente a pagos crecientes en intereses, lo cual implica una transferencia de recursos públicos a los acreedores de esa deuda y restringe los recursos disponibles para realizar políticas que impulsen el nivel de actividad.

6. El modelo económico está sostenido por el endeudamiento externo. Insostenibilidad a largo plazo

No solamente las exportaciones y la inversión extranjera hacen más dependiente a la Argentina de lo que sucede en el resto del mundo. La necesidad constante de tomar deuda externa implica que, para el funcionamiento del actual modelo económico, es necesario recursos internacionales disponibles que estén atraídos a ingresar a nuestro país. Dado que estos recursos se ven influenciados por las noticias en el mundo financiero internacional, su comportamiento suele ser muy cambiante. La dependencia a los capitales internacionales lleva a que los vaivenes de la economía internacional (por ej. aumento de la tasa de interés de EEUU o acontecimientos políticos en la región) impacten con mayor intensidad sobre nuestra economía, es decir, que Argentina tenga una mayor vulnerabilidad externa frente a los shocks externos.

Un acrecentamiento de la crisis brasileña puede ser un ejemplo. El empeoramiento de la situación económica en Brasil llevará seguramente a una contracción mayor de las exportaciones argentinas hacia ese país y a una retracción del flujo de capitales dada la mayor percepción del riesgo en la región. Ambos factores contraen la cantidad de dólares disponibles en el mercado cambiario argentino, presionando sobre el tipo de cambio. El incremento del tipo de cambio seguramente impactará sobre la inflación, presionando a la baja de los salarios, el consumo y la actividad interna.

La vulnerabilidad externa no solamente se evidencia en el presente sino en lo que sucederá a largo plazo. Dado que el endeudamiento no está destinado a estrategias productivas que permitan el repago de la deuda en el futuro, se está poniendo al país en un sendero de insostenibilidad macroeconómica. En la historia argentina, las políticas que combinaron apertura, desregulación y endeudamiento demostraron ser insostenibles en el largo plazo. En términos macroeconómicos, la acumulación de deuda externa a gran velocidad termina generando una carga de intereses imposible de pagar, en el marco en que ese endeudamiento no permite realizar proyectos de inversión que no impliquen aumento de exportaciones o sustitución de importaciones que aumenten la capacidad de repago de la deuda que toma nuestro país. Estos modelos terminaron en crisis económicas y financieras, que se derivaron del incremento de la fuga de capitales vinculado al aumento del riesgo de default, íntimamente relacionado con la propia acumulación de deuda externa. Asimismo, en términos sociales, los sectores que se impulsaron bajo este tipo de modelos no generaron inclusión social sino una peor distribución del ingreso y una mayor fragilidad frente a los shocks externos, lo cual terminó impactando en los sectores más desprotegidos. Por lo tanto, la toma de deuda externa a gran velocidad resulta peligrosa en términos macroeconómicos y sociales, dado que se coloca al país en un sendero que termina conduciendo a una crisis.

Conclusiones

Teniendo en cuenta las características propias del modelo económico, bajo el actual contexto internacional adverso,  se espera un bajo crecimiento para el año 2017. Las propias características del modelo económico actual que lleva adelante el macrismo son: techo a las paritarias, dependencia de las exportaciones, inversión extranjera y los capitales internacionales, apertura comercial y desindustrialización, endeudamiento y priorización en el ataque a la inflación y el déficit fiscal. Bajo las actuales características del modelo económico puede afirmarse que existe un crecimiento anémico, con mayor vulnerabilidad frente a shocks externo e insostenibilidad en el largo plazo, vinculada al fuerte endeudamiento externo.

Ante estos condicionamientos estructurales del modelo, el macrismo pareciera seguir insistiendo en los ejes de política económica llevados a cabo hasta el momento, por lo que el futuro parece poco promisorio. Además, esa insistencia parece transformarse en la profundización de la estrategia con reformas estructurales para retomar el crecimiento. Las reformas tributaria y laboral están actualmente en la agenda oficial, junto con la baja del déficit fiscal vía recorte de subsidios. Entonces podemos concluir que, tanto por los condicionamientos estructurales como por la profundización de la agenda oficial en torno ejes similares a los actuales, pareciera que el crecimiento sostenido de la economía seguirá postergándose.

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