La Ciudad de Buenos Aires: la hija pródiga del Gobierno Nacional

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Uno de los saldos de las elecciones de 2015 fue que, luego de ocho años, el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires volvió a estar alineado con el Gobierno Nacional y, a raíz de ello, una de las búsquedas del macrismo fue incrementar la cantidad de fondos que le transfiere a la CABA.

El Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires se destaca por su capacidad de captar recursos y por su baja dependencia del Poder Ejecutivo Nacional. Esta situación se explica tanto por la riqueza de parte de sus habitantes como por la capacidad de recaudar impuestos como ingresos brutos y tributos sobre los inmuebles y vehículos.

Si comparamos los recursos propios provinciales (Ingresos Brutos, Sellos, Patentes y ABL, regalías, entre otros) per cápita en 2015, la Ciudad casi triplicaba a los ingresos de otras provincias populosas como la Provincia de Buenos Aires, Córdoba o Santa Fe, encontrándose sólo por debajo de Santa Cruz y Neuquén, favorecidas por las regalías vinculadas a la producción petrolera. Ahora bien, si a los recursos propios provinciales, le sumamos también los ingresos por coparticipación y transferencias corrientes y de capital, la Ciudad quedaba en la mitad de tabla (13°) de recursos propios per cápita. Esto se debe a que, hasta el 2015, la CABA era el distrito que menos recursos per cápita recibía del PEN por estos mecanismos.

Gráfico 1: Participación por tipo de ingreso en los recursos de los gobiernos provinciales y Ciudad de Buenos Aires per cápita en 2015

Fuente: Elaboración propia en base a DNCFP (no se tienen en cuenta los ingresos por seguridad social)

El gráfico anterior no solamente muestra el lugar en que se encuentra la CABA respecto al resto sino también por qué la negociación por coparticipación y transferencias directas entre las provincias y Nación es central: en 2015, 19 de las 24 provincias recibían más recursos desde el Poder Ejecutivo Nacional que lo que recaudaban por ingresos provinciales.

La Coparticipación Federal de Impuestos tiene como fin principal redistribuir los impuestos nacionales que se cobran en todo el país (principalmente, IVA y ganancias) de manera más justa posible entre las provincias. En este sentido, podríamos pensar en dos nociones de justicia en la distribución. Por un lado, que las provincias que más aportan a la recaudación de estos impuestos (Provincia y Ciudad de Buenos Aires) deberían obtener más recursos. Del otro lado, considerando un criterio de equidad, que las provincias que menos aportan son aquellas que menos riqueza tienen y necesitan una mayor proporción de recursos para poder desarrollarse y crecer. Tener en cuenta estas dos nociones, resulta fundamental a la de poner en discusión la distribución de los recursos entre las provincias, la CABA y la Nación.

Ciudad y Nación, un sólo corazón

Uno de los saldos de las elecciones de 2015 fue que, luego de ocho años, el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires volvió a estar alineado con el Gobierno Nacional y, a raíz de ello, una de las búsquedas del macrismo fue incrementar la cantidad de fondos que le transfiere a la CABA.

El desafío no era fácil: al mismo tiempo se daba una discusión con los representantes de las provincias en el Congreso para la aprobación de leyes enviadas por el Poder Ejecutivo, lo que implicaba la negociación permanente de fondos y obras a otorgar a cada provincia.

El aumento del porcentaje de coparticipación para la Ciudad fue el primer movimiento que realizó el macrismo. Para entenderlo, en principio hay que tener en cuenta que, del total de recursos coparticipables, el 54,7% se distribuye entre las provincias (con excepción de la Ciudad de Buenos Aires y Tierra del Fuego), mientras Nación se queda con el 42,3%, la cual, a su vez, transfiere una proporción importante a ANSES[1].  Para no generar mayores rispideces con las provincias, Nación redujo los fondos que recaudaba para transferírselos a Ciudad. Por lo tanto, CABA pasó de recibir 1,4% a 3,75% del total que recibe Nación (ese 42,3% del total de la coparticipación), según se dispuso en el decreto[2].

A la hora de analizar la nueva distribución de recursos coparticipables en 2016 también hay que tener en cuenta la devolución del 15% que retenía Nación a las provincias para el uso de Anses. Por lo tanto, considerando todos los cambios, mientras que en 2015 la Ciudad recibió un 1,96% de lo que recibieron todas las provincias, en 2016 ese porcentaje ascendió a 4,95%.

Esto llevó a que la Ciudad pasara del puesto 20° al 5° en la cantidad de recursos que obtenía por coparticipación: la CABA pasó de obtener $ 7.834 millones en 2015 a $ 27.881 millones (+256%) en 2016 y recibiría $ 39.439 millones en 2017.

Gráfico 2:  Distribución de la Coparticipación por región integrada  

Fuente: Elaboración propia en base a DNCFP

Tomando los recursos per cápita, tal como se hizo en la sección anterior, la CABA pasa de ser la que menos recursos recibía por habitante (24°) a ubicarse en el puesto 20°.

La seguridad de los porteños pagada por los argentinos

El argumento para explicar el incremento de la coparticipación de la CABA fue el traspaso de la Policía. Por lo tanto, la diferencia entre lo recibido anteriormente y lo actual se destinó a la Policía de la Ciudad, tal como planteaba el decreto en el que se modificaba la proporción de recursos para la Ciudad, a la cual también se le transfirieron sus comisarías y equipamiento.

Cuadro N° 1: Recursos por Coparticipación de la Ciudad de Buenos Aires según porcentual anterior y actual y gasto en policía (Montos expresados en millones de pesos)

Fuente: elaboración propia en base a datos del GCBA 

Si bien esto cumple con lo pautado por el Decreto Nacional, lo cierto es que, bajo este nuevo escenario, la Policía de la Ciudad de Buenos Aires posee una herramienta mucho más fuerte que la de otras provincias a la hora de llevar adelante sus tareas de policía local, al poseer un plantel mucho mayor con la transferencia de los policías de la Federal.

Por coparticipación, la CABA pasó de obtener $ 7.834 millones en 2015 a $ 27.881 millones (+256%) en 2016 y recibiría $ 39.439 millones en 2017, pasando a ser la quinta provincia que más recursos recibe.

Muestra de ello es el gasto en la finalidad seguridad del GCBA en comparación a Córdoba, Santa Fe y la Provincia de Buenos Aires. Allí, encontramos que la Ciudad destina, per cápita, más del doble en una de las cinco finalidades en las que se clasifica al gasto (Servicios Sociales, Servicios Económicos, Servicios de Seguridad, Administración Gubernamental y Deuda Pública).

Cuadro N° 2: Gastos en la finalidad servicios de seguridad en 2016 según cuentas de inversión de Ciudad de Buenos Aires, Córdoba, Santa Fe y Provincia de Buenos Aires (en millones de pesos)

Fuente: Finalidad “servicios de seguridad” de Cuentas de Inversión provinciales 2016

Esta situación se explica por la incorporación de todos los efectivos de la Policía Federal que prestaban servicio en la Ciudad a la nueva Policía Porteña. Sin embargo, y a los fines de comprender la distribución de la coparticipación, es difícil explicar por qué en la Ciudad donde hay menos delitos y un territorio mucho menos extenso que en la Provincia de Buenos Aires, el Gobierno Nacional ha decidido dedicar tanto presupuesto, hasta ese momento propio, a la nueva Policía de la Ciudad. Aún más, teniendo en cuenta que la Ciudad es la que posee mayores recursos totales per cápita.

Por último, el programa Seguridad Metropolitana de la Policía Federal del Gobierno Nacional, desde donde se pagaba a los miembros de la Policía Federal que prestaban servicio en el AMBA, tuvo un presupuesto en 2016 de $ 11.402 millones, con una ejecución de $ 12.134 millones (31% más que en 2015). Es decir que, a pesar de que Gobierno Nacional transfirió la Policía y dio los recursos a la CABA vía coparticipación, éste seguía solventando parte importante del gasto de la policía en la Ciudad. Por lo tanto, en 2016 la preferencia de la Nación por la CABA no solamente debe verse en los cambios en la coparticipación sino también este factor. Recién en 2017 el presupuesto del programa disminuyó a $ 2.555 millones y cesó esta transferencia.

La niña mimada

Ya en 2015, en comparación a otras provincias de similar envergadura (Córdoba, Santa Fé y Provincia de Buenos Aires), la Ciudad de Buenos Aires se encontraba en una situación privilegiada en cuanto a gastos y recursos nacionales. Por un lado, era la que más recursos per cápita recibía. Por otro lado, también era donde más gastaba el Gobierno Nacional, ya que allí se ubican sus principales áreas administrativas.

A partir de 2016, con la asunción de Mauricio Macri como presidente, esta situación se profundizó.  Por lo que, en lugar de resolver las inequidades del sistema tributario de nuestro país en cuanto a la coparticipación, no se ha hecho más que profundizarlas, logrando que en la Ciudad se gaste el doble de presupuesto en seguridad local que en la Provincia de Buenos Aires, que no sólo se extiende en un terreno mucho mayor, sino con problemas estructurales de larga data y una población más vulnerable.

A todo lo mencionado en la nota, se suman también un cúmulo de obras de importante magnitud a realizarse en la Ciudad, cuyo financiamiento lo realiza Nación. Entre ellas se encuentra la Red de Expresos Regionales por U$S 1.800 millones, que involucra el levantamiento de las vías del Tren San Martín y Mitre y la extensión del Sarmiento hasta el Obelisco, entre otras obras; parte del Paseo del Bajo que conecta la autopista Illia y La Plata, cuyo costo total es de U$S 650 millones; y el Soterramiento del Sarmiento. Estas obras sólo benefician a los porteños y a los bonaerenses que circulan por la Ciudad a diferencia de las centrales atómicas o represas, por ejemplo, que impactan de forma positiva en la dinámica económica y social de toda la Argentina.

Sin haber discutido acerca de las transferencias discrecionales, gran parte de la obra pública y el gasto corriente del Gobierno Nacional en cada provincia, es importante no perder de vista que es en este contexto en el que se da la discusión de la distribución de los fondos coparticipables y el Fondo del Conurbano.

Mientras el Poder Ejecutivo Nacional busca intensificar la discusión entre la Provincia de Buenos Aires y las demás en el marco de la discusión del Presupuesto 2018 y las reformas tributaria y previsional, esconde bajo la coparticipación correspondiente a Nación, la transferencia de una proporción de recursos irrisorios a la Ciudad, intensificando las disparidades territoriales en beneficio de la cada vez más rica Ciudad de Buenos Aires.

[1] Del 3% restante, el 1% se transfiere al Ministerio del Interior y el 2% a Buenos Aires, Chubut, Santa Cruz y Neuquén, en distintas proporciones.

[2]La casi triplicación de la coparticipación, que incluía incorrectamente al Fondo Soja, tuvo que reformularse ante la presión de las provincias y como resultado se redujo en parte la transferencia inicial programada.

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