Informe de Coyuntura de la Ciudad de Buenos Aires – Marzo 2018

I

Resumen

En un recorrido que comienza con un análisis acerca del crecimiento económico de la Ciudad y la situación de los porteños y porteñas en los últimos dos años, se llega a algunas conclusiones para 2018. A su vez, se estudia el cierre de las cuentas públicas de la Ciudad en 2017 y se analizan los mecanismos que busca utilizar el GCBA para lograr reducir su déficit financiero en 2018, de modo de cumplir con los acuerdos firmados con el Gobierno Nacional a fines del año pasado. Por último, se estudian los factores que causaron el crecimiento del precio de los alquileres, un tema que tomó relevancia en el último tiempo.

La Ciudad de Buenos Aires es uno de los distritos más ricos del país, tanto por su ingreso per cápita como por la capacidad de recaudación y gasto de su gobierno local. Sin embargo, no por ello deja de sufrir los vaivenes de la economía argentina ni tampoco evade la desigualdad existente en nuestro país.

Destacados

  • Luego de una caída del Producto Bruto Geográfico de 2,3%, la Ciudad crecería en torno al 2,6% en 2017.
  • El empleo en la Ciudad casi no se resintió en 2016, sin embargo, se mantuvo intacta la tasa de desempleo en el 10,5% interanual en el 2° trimestre de 2017.
  • El desempleo es cada vez más dispar debido a que la población del sur trabaja en su mayoría en sectores en situación crítica.
  • El poder adquisitivo de los trabajadores formales privados en 2017 quedó por debajo del 2015: cayó un 5,1% en 2016 y sólo recuperó 2,3 p.p el año pasado.
  • En el marco de un tipo de cambio que sigue mostrando volatilidad, el gobierno busca utilizar a las paritarias como ancla inflacionaria.
  • Recién en el segundo semestre del año, la AUH y jubilaciones lograrían ganarle a la inflación, quedando en el mismo nivel que 2017, tomando en cuenta todo el año.
  • El 2017 cierra nuevamente con déficit primario y financiero, a pesar de haber logrado buenos niveles de recaudación por el impulso del crecimiento sumado al buen desempeño del sector inmobiliario.
  • En 2018, el GCBA busca terminar con este déficit que la acompaña hace años. A tal fin presiona contra las paritarias y deja constante en términos nominales al gasto de capital, esperando que los proyectos PPP y las obras con financiamiento nacional eleven el nivel de inversión en proyectos estratégicos para la Ciudad.
  • Desde el 2016, los alquileres le ganan a los salarios y a la inflación debido a una nueva dinámica del sector inmobiliario.

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2017: Un año de recuperación para la Ciudad

En 2016, el Producto Bruto Geográfico cayó un 2,3%. Esto se debió principalmente al mal desempeño de los sectores de Intermediación financiera (-5%), Industria Manufacturera (-6%), Transporte (-4%) y Construcción (-6%), en ese orden dada su participación en la actividad económica porteña.

Por su parte, el año pasado tanto la economía de la Ciudad como la nacional se recuperaron. En los primeros tres trimestres del año, la actividad económica de la CABA creció un 2,2%, mientras que el país en su conjunto lo hizo en un 2,5%, consolidando un crecimiento del 2,8% para todo el año.

El crecimiento oscilante

En el saldo de cuatro años de zigzagueo de crecimiento y decrecimiento que vivió Argentina, la Ciudad logró crecer un 1%, mientras que nación sólo un 0,6%. En ambos casos, estos resultados implican una caída del Producto por argentino y por porteño.

Los sectores que más traccionaron al crecimiento en 2017 fueron la intermediación financiera, servicios inmobiliarios, comercio y construcción.

Es de popular conocimiento que el mercado inmobiliario comenzó un fuerte proceso de reactivación, que se intensificó en 2017 y ya tiene correlato en la construcción de casas y edificios (ver dossier). Ese factor, sumado al aumento del gasto estatal en obra pública, facilitaron el crecimiento de la economía.

En el segundo semestre se vendió más

Del lado del comercio, en el segundo semestre las ventas en supermercados prácticamente dejaron de caer, mientras que los shoppings comienzan a crecer, en comparación al mismo período del año anterior. Por su parte, tanto los restaurantes como los hoteles se recompusieron de la recesión de 2016 rápidamente, mostrando crecimiento en su actividad y ocupación, respectivamente, desde el primer semestre del 2017.

La evolución del empleo fue mejor en la Ciudad

La Ciudad de Buenos Aires nuclea alrededor del 25% del empleo privado formal nacional. A pesar de su relevante proporción del trabajo total, que haría pensar que prosigue la tendencia nacional, durante 2016 la pérdida de puestos de trabajo tuvo una intensidad mucho menor.

En la Ciudad, el empleo bancó mejor el 2016

En 2016, en Argentina, llegaron a perderse 131.000 puestos de trabajo si comparamos con el mejor momento de 2015. Posteriormente, en 2017 se produjo una recuperación del empleo, logrando a fin de año superar la cantidad máxima de trabajadores formales privados del 2015.

En la Ciudad de Buenos Aires la caída en el nivel de empleo de 2016 fue proporcionalmente mucho menor y, comparando extremos, se perdieron 24.000 puestos.

Si tenemos en cuenta la cantidad de asalariados formales promedio de los últimos tres años, encontramos que, mientras que en 2016 a nivel nacional se perdieron el 0,7% de los puestos de trabajo formales privados totales, en la Ciudad se mantuvo casi constante.

Más puestos de trabajo que en 2015

Posteriormente, en 2017, a nivel nacional se recuperó empleo, aunque el año en su conjunto fue peor que el 2015. Sin embargo, cabe destacar que desde abril se registra una tendencia positiva, en la formación de empleo privado. En cambio, en la Ciudad, ya en el promedio de 2017 hubo más puestos de trabajo registrados privados que en 2015.

Lo acontecido en la Ciudad en los últimos dos años se vincula a que, durante 2016, si bien se perdieron puestos de trabajo en sectores como la construcción (-10%) y la industria (-1,1%), principalmente, se creó empleo en el sector financiero e inmobiliario (+1,1%), comercio (+1,5%) y servicios sociales, comunitarios y de enseñanza (1,7%).

Debido a que, en este distrito, de cada 20 trabajadores 17 lo hacen en el sector de servicios y sólo 3 en el de bienes, el saldo de todo el año 2016 respecto a 2015, implicó más un cambio en la composición del empleo a favor del sector servicios, que una pérdida de puestos de trabajo.

 

Por su parte, en 2017 la Ciudad acompañó más de cerca a la tasa de crecimiento del empleo nacional, la cual fue baja para un año de recuperación económica. Además, en la CABA, si bien viene incrementándose de forma incipientemente el empleo en la construcción (+2,1%, luego de caer 10%) y siguió creciendo el empleo en servicios, no pasó lo mismo en la industria manufacturera, donde la planta de trabajadores continuó reduciéndose, esta vez en un 3,6%. A su vez, hubo una excepción en el crecimiento del empleo en servicios: el sector de transporte, almacenamiento y comunicaciones cayó un 3,1%, lo que es relevante ya que nuclea más de un 10,7% del empleo total privado y está mayormente concentrado en el sur de la Ciudad.

Más trabajo, pero más desempleo y mayor desigualdad

Aún en el marco de un crecimiento del empleo privado en 2017 respecto a 2015, dado que la tasa de creación de puestos de trabajo fue inferior a la del ingreso de personas al mercado laboral, hoy la Ciudad cuenta con un desempleo mayor. Hasta el segundo trimestre de 2017 (últimos datos disponibles de la ETOI), el mismo registraba un 10,5%, el mismo nivel que el año anterior.

Sin embargo, existe una diferente composición del desempleo por zona[1]. La imposibilidad de conseguir empleo estuvo más concentrada en el sur de la Ciudad[2] que en el mismo período de 2016. El desempleo en esa zona llegó al 16,7% en 2017 mientras que bajó en el centro y casi se mantuvo en la zona norte.

Esto último, está vinculado a la distribución de los trabajadores por rama de actividad dentro de la Ciudad. El 44% de los trabajadores del sector industrial, 54% de la construcción y 46% de transporte viven en la zona sur[3]. A su vez, la proporción de trabajadores del Estado, administración financiera e inmobiliaria que viven en esa zona es inferior a las del centro y norte.

 

 

 

 

En 2018, ¿los ingresos de los porteños van a crecer?

Este año comenzó con un intento desde el gobierno nacional de imponer paritarias con alrededor de un 15% de aumento. Luego de lograr cierta recuperación del poder adquisitivo en 2017, la situación se vuelve compleja ya que las consultoras privadas estiman un 19,9% i.a en diciembre del 2018.

Los últimos dos años: un paso para atrás y medio para adelante

Un trabajador promedio del sector privado formal de la Ciudad de Buenos Aires perdió un 5,1% de poder adquisitivo en 2016. El año pasado pudo lograr una recuperación (alrededor del +2,3%), pero no alcanzó para volver a obtener los niveles de ingreso de 2015.

A su vez, y vinculado a lo que se planteó en torno al empleo, durante el primer semestre de 2017, empeoró la brecha de ingresos entre quienes habitan el sur y el norte de la Ciudad.

Las últimas estadísticas indican que un trabajador promedio del sur gana un 54% de lo que recibe uno del norte. Al mayor desempleo y pérdida de puestos de trabajo en los sectores de industria, construcción y transporte, almacenamiento y comunicación se suma que en el sur el nivel de informalidad es del 28,9%, contra un 18,1% en el centro y 10% en el norte de la Ciudad.

La desinflación del ’17 ¿y el ’18?

La inflación bajo gracias a un crecimiento bajo del tipo de cambio y a la postergación de los aumentos en las tarifas, que quedaron para diciembre de ese año.

Si bien desde el gobierno se destaca que la disminución de la inflación de 39,9% al 26,2% promedio fue gracias a la política monetaria, la historia y estructura económica argentina da claros indicios que el aumentar poco el tipo de cambio favoreció mucho a que se dé esta situación. Es decir que, el ancla cambiaria fue fundamental para la desinflación en 2017.

Este año, la devaluación que comenzó en enero y el aumento de los servicios públicos y transporte que se llevará adelante a lo largo de todo el año, traccionan a que la inflación se nivele en valores similares a los de 2017, lejos de la meta pautada por el gobierno del 15%. En efecto, el Relevamiento de Expectativas de Mercado sitúa la variación interanual de la inflación nacional de diciembre 2018 en 19,9%, sólo 4,7% menos que la de 2017.

Aumentos electrizantes, solcito y devaluación

Pasados tres meses del anuncio de nuevas metas de inflación del gobierno, que dio rienda suelta a la devaluación, sigue existiendo un alto grado de incertidumbre en torno al valor del dólar. Al mismo tiempo, el contexto internacional comenzó a mostrar mayor inestabilidad dado que Estados Unidos subió la tasa de interés de referencia y comenzó a aplicar políticas como la reforma fiscal o el nuevo esquema impositivo sobre el acero con efectos mundiales.

También se definió seguir adelante en la eliminación de subsidios en energía y transporte. Esta política va en línea al cumplimiento del Pacto Fiscal, que incluía un compromiso de parte del Gobierno Nacional de equiparar los subsidios en el transporte y energía del Área Metropolitana de Buenos Aires con los del resto del país.

Esto representó una intensificación en los ajustes de los servicios públicos y transporte, en especial en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA). Esto cobra relevancia ya que impacta fuertemente a la inflación general. Al aumento de los servicios de hasta 58% en gas y 67% en electricidad, se sumó el de transportes, que llevó al colectivo a $ 8 (+33%) y al tren a $ 5,50 (37,5%), en febrero.

Negociaciones bajo presión

En un contexto donde se quiere bajar la inflación y la misma se acelera en los primeros meses del año, se busca utilizar la paritaria salarial de 2018 como un fijador de las expectativas de la inflación.

Muestra de ello son las bajas ofertas que está haciendo el gobierno porteño a los docentes, del 12% en dos cuotas y sin cláusula gatillo o la presión que ejerce tanto el ejecutivo del distrito como el nacional sobre los demás sindicatos en las negociaciones.

Los estatales de la Ciudad (SUTECBA) ya cerraron un aumento del 12% en dos cuotas (8% en abril y 4% en agosto). En 2017 habían cerrado una paritaria del 18% con cláusula gatillo, lo que refuerza los ingresos para 2018, ya que se ejecutaría recién este año, aunque en ambos casos por debajo de la inflación.

En los últimos días también se dio el cierre de las paritarias de porteros de edificio. La misma fijó un aumento del 12% (8% en abril y 4% en agosto), aunque habían obtenido un aumento del 3,8% en enero por la ejecución de la cláusula gatillo de 2017 y arreglaron una suma fija de $ 6.000 en tres cuotas. Todo esto termina dando un aumento más cercano al 16% que al 12% que se anuncia.

Comercio, por su parte, cerró un aumento del 15% en dos tramos (10% en abril y 5% en agosto). Ahora bien, más allá de ese número, el sector había recibido aumentos en enero, febrero y marzo del 2% no acumulativo, por ejecución de la cláusula gatillo. Por lo tanto, el aumento salarial de todo el 2018 es más cercano al 20% que al 15% “anunciado”.

Durante el primer semestre del año, el salario real se verá herido por una inflación que se acelera. Sin embargo, al mismo tiempo cuenta con un impulso vinculado a la inercia inflacionaria, lo que haría que la caída de los ingresos sea leve. Esta se expresa como la parte del aumento salarial acordado en 2017 que se traslada a los primeros meses de 2018, sobre todo por las cláusulas gatillo o los aumentos -cuotas- que se aplican de septiembre en adelante. En un escenario de desinflación, este mecanismo colabora mucho al sostenimiento e inclusive aumento de los ingresos reales. Finalizando el 2018, los salarios reales podrían recuperarse, pero no se espera un crecimiento de los mismos como el año pasado.

A su vez, el gobierno busca poner en agenda que los aumentos son del 15%, aunque en el sector privado no sea este valor el efectivo para 2018, dados los acuerdos que arrastra cada gremio y cómo se lleva adelante el de este año.

¿Y las jubilaciones y asignaciones sociales?

La jubilación y la Asignación Universal por Hijo[4] se encuentran por debajo de los niveles de 2015. Esto se deba a que en 2016 se resintieron 6,3% y luego ganaron sólo un 2,3% de poder adquisitivo en 2017.

Con la reforma previsional, los jubilados perderán poder adquisitivo en comparación a lo que habrían obtenido con la ley anterior. Sin embargo, con la nueva ley y dada la evolución de los precios durante el año, que tendrá mayor intensidad los primeros meses, puede que los jubilados, con cierto letargo y menos intensidad, logren mantener su poder adquisitivo si miramos todo el 2018.

Es decir que los primeros meses van a ser duros para los jubilados, ya que perderán poder de compra, pero este escenario debería revertirse a fin de año.

Las cuentas públicas de la Ciudad

A contramano de la preocupación del gobierno nacional por su déficit fiscal, los datos de cierre del presupuesto de 2017 de la Ciudad de Buenos Aires muestran una vez más que hubo déficit primario y financiero. Es decir, que los recursos no alcanzaron para pagar los gastos corrientes y de capital, y menos fueron suficientes para pagar también los intereses de su deuda.

La novedad del año fue el incremento de los gastos de capital, que pasaron a representar un 25% de los gastos corrientes, un 4% más que el promedio de la gestión de Mauricio Macri.

Del lado de los recursos, en un año de expansión económica, la recaudación del Impuesto a los Ingresos Brutos y los ingresos por Coparticipación se destacaron en su crecimiento.

El IIBB creció un 6,8% en términos reales y, dado que representa más del 50% de la recaudación total, le dio un impulso significativo al ingreso total. Por su parte, los ingresos provenientes del gobierno nacional aumentaron un 6,6% real. Si a ello se le suman las transferencias con asignación específica que realiza el Poder Ejecutivo Nacional a la Ciudad, se concluye que el 22% de los ingresos totales de la jurisdicción provinieron de transferencias nacionales.

En 2017, la Ciudad no pudo mejorar la proporción que significan los impuestos progresivos respecto al total, a pesar de ser un año donde la venta de vehículos hizo posible un ingreso mayor por patentes.

Por último, se destacó el aumento de recaudación por el Impuesto a los Sellos, que creció un 36% en términos reales, debido al mayor volumen de compra-venta de los inmuebles y el aumento de precios en ese sector.

Del lado de los gastos, los de capital crecieron un 22% en términos reales. El mismo estuvo enfocado en vivienda, que representó el 11% del gasto total y creció de $ 1.756 millones a $ 4.118 millones.

Por último, los intereses de deuda continúan su tendencia creciente. Esto se debe principalmente al incremento del stock de deuda de los últimos años, que pasó de U$S 508 millones a U$S 3.441 millones entre 2008 y 2017. A su vez, la misma se encuentra dolarizada en más de un 50%, por lo que las devaluaciones impactan sobre el presupuesto a través de los intereses y capital a pagar por la deuda contraída.

Como resultado del esquema de gastos e ingresos mencionado, la Ciudad consolidó un nuevo año de déficit primario y financiero. Para financiar este déficit se apeló al endeudamiento externo.

El Déficit financiero en 2017 representó un 5% de los recursos de la Ciudad, menos que en 2016 (11,2%). Este dato resulta clave si tenemos en cuenta que la Ciudad busca eliminar ambos déficits para 2018, lo que representa en los hechos, recaudar más o gastar menos.

En un escenario donde el Poder Ejecutivo Nacional presiona por reducir alícuotas de Ingresos Brutos, claramente el Gobierno de la Ciudad se inclinó por ajustar el gasto. De aquí surge la búsqueda de reducir el peso de las remuneraciones al personal mediante paritarias a la baja y de disminuir el gasto de capital, intentando que los proyectos de Participación Pública Privada puedan reemplazar a la inversión del Estado.

Dossier: ¿Por qué suben los alquileres?

Mientras que desde 2012, la porción de ingresos destinados a pagar el alquiler venía disminuyendo, en 2016, esta tendencia se rompió. Según indican los datos del Instituto de Estadísticas y Censos del Gobierno de la Ciudad, los alquileres crecieron un 34,8% y un 28,9% en 2016 y 2017 respectivamente, siempre por encima de los salarios.

En 2017 el alquiler demandó el 28,7% de los ingresos de un trabajador promedio del sector privado de la Ciudad de Buenos Aires. Cabe destacar, que a este tipo de trabajo se lo considera como el de mejor calidad, tanto por su nivel de ingreso como por su estabilidad.

Los factores que explican el aumento de los alquileres

Al nuevo contexto macroeconómico, donde los salarios vienen perdiendo con la inflación se le suma la nueva dinámica del mercado inmobiliario donde crece el valor de las viviendas en dólares, se reduce la oferta de inmuebles para alquilar y aumenta la tasa de ganancia de los propietarios.

Aumenta el precio de los inmuebles y los propietarios se acomodan: menos oferta de inmuebles para alquilar y mayor tasa de ganancia

Con los controles cambiarios impuestos desde 2012 a 2015 para la compra de dólares, se redujeron fuertemente las operaciones inmobiliarias y la construcción e implicaron un estancamiento en el crecimiento del precio de los inmuebles en dólares, que sólo acompaño al aumento del tipo de cambio[5].

Recién en 2016, el valor de los departamentos en pesos aumentó por encima del tipo de cambio, y lo mismo sucedió en mayor proporción en 2017. Entre el segundo semestre de 2015 y el mismo período de 2017, el m2 de un departamento promedio a estrenar creció un 20% y en un usado un 14%, en dólares.

Al mismo tiempo, también crecieron las ventas: en 2017 se realizaron un 50% más de operaciones de compra-venta de inmuebles que en 2015. La recuperación del mercado inmobiliario estuvo apalancada en el fuerte ritmo de crecimiento de los créditos hipotecarios. Si bien aún no alcanzan los niveles de 2005-2008, luego de ocho años de caídas, en 2017 se otorgaron más de 10.000 créditos en la Ciudad, superando el nivel de 2011.

El incremento de las ventas tuvo como contracara una reducción de los departamentos y casas en alquiler. Mientras que en 2014 estaban en alquiler 900 inmuebles por mes (promedio anual), en 2016 sólo se ofrecían 600, según estadísticas de la Ciudad. Los datos del “Seguimiento de avisos de propiedades ofrecidas para los inquilinos” de Zona Prop sugieren lo mismo, calculando una caída del 40% en la oferta de alquileres entre esos períodos.

En esta nueva dinámica del mercado inmobiliario, donde el poder de negociación de los propietarios aumenta, aprovechan para incrementar la tasa de rentabilidad anual bruta que puede extraerse del alquiler la vivienda.

La ganancia anual del propietario cayó desde el 7% al 4% entre 2010 y 2013, manteniéndose en esos niveles hasta el 2015. Esto se debió a la dificultad para la venta por los controles cambiarios y, a la vez, la escasez de créditos hipotecarios. Actualmente, este valor es de 5% del precio del departamento o casa, sin tener en cuenta los costos de mantenimiento y administración, entre otros, lo que reduce en una magnitud importante la ganancia efectiva.

Conclusiones

Por los motivos expuestos, la situación de los inquilinos ha empeorado. A los efectos mencionados, también se incorpora el impacto de la inercia inflacionaria sobre los contratos. El tipo de cláusulas de aumento a los 6 meses o al año, hacen que en muchos casos los alquileres crezcan por encima de la inflación y los salarios.

También es importante decir que, la nueva dinámica del mercado inmobiliario y macroeconómicas, también han posibilitado a muchos porteños acceder a una vivienda propia a través de una hipoteca. Esto se debe a que la cuota inicial de un crédito UVA es parecida al valor de un alquiler. Así podría reducirse la alta tasa de inquilinos que hay en la Ciudad, la que es cercana al 35%.

En este sentido, puede que los créditos hipotecarios solucionen el problema habitacional de las clases medias y medias altas. Ahora, si bien resuelve el problema de acceso, lo hace a un costo alto, dejando endeudadas a las familias a muy largo plazo y a tasas altas.

En este contexto, será necesaria la implementación de políticas públicas específicas y más profundas sobre todo para los porteños que no tienen el ingreso necesario para afrontar la cuota de una hipoteca: el 30% de los hogares que reciben ingresos en negro y más de las 500.000 personas que viven en villas miserias. Es importante destacar que algo de esto ha comenzado a realizarse con la urbanización de algunos asentamientos precarios de la Ciudad, donde las obras se encuentran en mayor o menor avance según cada caso.

 

[1] (cabe destacar que aquí no estamos tomando en cuenta el empleo de las personas que vienen a trabajar a la Ciudad desde distintos puntos de la Provincia de Buenos Aires)

[2] La tasa de desocupación se calcula sobre la Población Económicamente Activa

[3] El norte se compone de las comunas 2, 13 y 14; centro de 1, 3, 5, 7, 11, 12, 15; y sur: 4, 8, 9, 10.

[4] En la Ciudad hay más de 780.000 jubilados y pensionados y más de 100.000 beneficiarios de la AUH.

[5] Para todo el análisis tenemos en cuenta el tipo de cambio Contado con Liquidación, el cual se utilizaba para cambiar pesos por dólares en el mercado bursátil.

 

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