CABA: Presupuesto 2018

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El presupuesto enviado por el Poder Ejecutivo de la Ciudad coincide en sus estimaciones macroeconómicas con el de Nación con una inflación del 15,7% promedio anual y 12% i.a en diciembre y prevé una fuerte reducción del gasto primario, que crece sólo un 10%,

En cuanto a las cuentas públicas, en 2018 se busca equilibrar el presupuesto, acorde al cumplimiento de la Ley de Responsabilidad Fiscal, luego de siete años en los que se gastó más de lo que se recaudó. A tal fin, plantea un incremento del gasto primario por debajo de la inflación esperada (10,4%), con fuertes ajustes que alcanzan hasta a los servicios sociales, los cuales caen un 4,5% en términos reales. La única finalidad que crece por encima de la inflación es la del pago de intereses de deuda, que hace que el gasto total se incremente un 11,5%.

Los recursos, por su parte, se incrementan un 19,4%, permitiendo así eliminar un déficit que representaría un 7% de los recursos totales en 2017. Por último, en relación al endeudamiento se plantea renegociar los vencimientos de deuda ($ 12.590 millones) y tomar créditos por $ 4.447,8 millones.

Sección 1. La macroeconomía del Presupuesto

Al igual que el presupuesto nacional, el Poder Ejecutivo Porteño estima un crecimiento del 3,5% del Producto Bruto Geográfico (PBG), un 12% de inflación interanual en diciembre de 2018, lo que consolidaría una inflación interanual promedio de 15,7% para 2018, y un tipo de cambio de $ 19,30 promedio.

Luego de un 2016 con una caída del 2,4% del PBG, este año el nivel de actividad porteño al segundo trimestre del año está 2,5% por encima del mismo período del año anterior, y se consolidaría un crecimiento de una magnitud similar para todo el año.

En cuanto a los indicadores macroeconómicos de la Ciudad, se destaca la dificultad para mejorar el nivel de empleo en la Ciudad que, si bien tuvo una caída inferior a la nacional durante 2016, recién en julio logró superar los mejores niveles de 2015.

En sintonía a lo anterior, el nivel de desempleo al segundo trimestre 2017 es igual al del año pasado y supera los dos dígitos (10,5%). Al interior de este dato, se esconde una profundización del desempleo en el sur de la Ciudad, que alcanzó el 16,9% en el segundo trimestre, 3.9 p.p por encima del valor en el mismo período del año pasado.

Sección II: Las cuentas públicas

El principal objetivo del Gobierno de la Ciudad en relación a las cuentas públicas en 2018 es eliminar el déficit primario y financiero, de modo de cumplir con los compromisos que plantean Ley de Responsabilidad Fiscal[1]. Esta Ley, representa un compromiso de parte de las provincias de disminuir su déficit y de ese modo su nivel de endeudamiento y toma de nueva deuda.

Para cumplir con ese objetivo se reduce el gasto 5,7% en términos reales y se estima un crecimiento de los recursos por encima de la inflación (+3,7%, en términos reales) [2].

Dentro del gasto primario, se destaca una disminución nominal de los gastos de capital, que caen un 10% nominal y más de un 25% real, pasando de $ 43.322 millones a $ 39.378 millones. Cabe destacar que, hasta el primer trimestre del año, sólo se ha gastado un 31% del presupuesto total para este fin, es decir que muchas de las obras pronosticadas aún se encontrarían postergadas.

Los gastos corrientes se incrementan un 15,5% nominal, cerca de la inflación promedio esperada para el año próximo (15,7%). Como punto importante, la pauta salarial que surge del presupuesto es del 13,6%.

Los gastos

Al analizar el presupuesto desde sus finalidades, se observa que el ajuste se da en todos los casos en mayor o menor medida, con excepción del pago de intereses de deuda.

Servicios Sociales

Este tipo de servicios, que nuclean al 52% del presupuesto también aumentan por debajo de la inflación. En cuanto a las funciones educación y salud, sus presupuestos caen un 2,8% en términos reales.

En comparación con el presupuesto vigente, el Instituto de la Vivienda reduciría su presupuesto de $ 7.070 millones a $ 6.018 millones (-14,9%), mientras que la Unidad Ejecutora dedicada a urbanizar la Villa 31, duplicaría su presupuesto, pasando de $ 1.656 millones a $ 3.519 millones, gracias a la toma de deuda externa a tal fin.

El crecimiento del presupuesto en cultura no se debe a un aumento en el crédito para el Ministerio homónimo (cuyo presupuesto crece un 11,8% respecto al vigente) sino porque se dispuso a la Organización de los Juegos Olímpicos como parte de dicha función.

 

Servicios Económicos

Esta finalidad mantiene su presupuesto en términos nominales, perdiendo con la inflación. Uno de los gastos más importantes que se nuclean aquí son los vinculados al transporte. Allí, las transferencias para el mantenimiento del subte caen de $ 6.254 millones a $ 5.874 millones (-6% nominal). lo que vislumbra un posible incremento del precio del boleto, lo que se daría junto al del colectivo. A su vez, se reducen los gastos en infraestructura, disminuyendo lo destinado a la construcción de más vías de Metrobús (cuyo presupuesto pasa de $ 1.329 millones a $ 136 millones) y obras en el subterráneo, que caen un 38% en términos nominales a $ 893 millones.

En cuanto a Ecología, se produce una reducción en el gasto para el mantenimiento de espacios verdes de alrededor de $ 100 millones y otros programas del Ministerio de Ambiente y Espacio Público. A su vez, se produce la eliminación del programa de construcción de bicisendas, quedando únicamente el mantenimiento del sistema de bicicletas públicas.

El gasto que continúa con su tendencia alcista es el de limpieza de la Ciudad y otros gastos vinculados a los servicios urbanos debido a la existencia de un contrato de indexación.

Por otro lado, mientras que la Administración Gubernamental se ve afectada por disminuciones en las funciones judicial y legislativa, del 9% y 11% en términos reales, respectivamente; los servicios de seguridad caen un 1% en términos reales.

Por su parte, el presupuesto de los Servicios de Seguridad crece un 15%, de $ 30.228 millones a $ 34.629 millones. En particular, el gasto en Policía de la Ciudad, pasa de $ 25.048 millones a $ 28.896 millones (+15,3%). Resulta llamativo que, al mismo tiempo, la coparticipación crezca por encima de estos gastos (17%), teniendo en cuenta que hay una proporción fija del ingreso de tributos nacionales que debería ser destinado a la Policía de la Ciudad. Esto es una clara muestra que el traspaso de la Policía implicó una transferencia de recursos más grande que la necesaria, a fin de proveer a la Ciudad de una porción mayor de ingresos.

Los recursos

Los recursos crecerían de $ 186.201 millones a $ 222.382 millones (+19,4%). Allí se plante un incremento de los recursos tributarios (un 92% de los totales) del 22,3%.

Esta última estimación se basa en un crecimiento de los Ingresos Brutos del 24%, de donde surgen el 50% del total de los recursos, A su vez, la reactivación del mercado inmobiliario impacta positivamente sobre el Impuesto de Sellos, que crecería un 26%. Por Coparticipación se recaudarían $ 46.130 millones, un 17% más que en 2017. Por último, los ingresos por ABL e impuesto inmobiliario tendrían un tope de aumento del 23,4% con un incremento promedio del 20% y se estima que su recaudación crezca un 20,1%.

Por último, en relación a Ingresos Brutos se destaca un aumento del tope para el régimen simplificado y un aumento del tope para eximir a la actividad industrial, de modo de fomentarla.

Deuda

Actualmente, el stock de deuda de la Ciudad es de U$S 3.500 millones. El proceso de endeudamiento hizo que la proporción del gasto destinado al pago de intereses de deuda se duplique entre 2015 y 2018.

El año próximo las emisiones de deuda tendría como único objetivo el repago de las amortizaciones. Sí se realizarían acuerdos con organismos internacionales para financiar obras específicas por $ 4.447 millones, principalmente para la adquisición de 105 coches para la Línea A, urbanización de la Villa 31 y obras en la Cuenca Arroyo Vega. A su vez, se emitirán letras del tesoro a corto plazo por diferencias estacionales de caja ($ 1.000 millones) y se aprovecharán los prestamos acordados con ANSES en el acuerdo por la devolución de coparticipación que retenía para la seguridad social ($ 1.495 millones). De este modo, el incremento en el stock de deuda sería por un total de U$S 360 millones, medido en dólares.

[1] Este Régimen, reinaugurado luego de su puesta en práctica en 2004, busca limitar el gasto público corriente primario neto de la Nación, Provincias y Ciudad de Buenos Aires, cuya tasa nominal de incremento no podrá superar de ahora en más a la del IPC nacional para las provincias que suscriban, de forma de alcanzar en el mediano plazo el equilibrio fiscal en 2020.[1] Luego de conseguir el superávit o equilibrio de las jurisdicciones, las mismas serían exceptuadas de estos limitantes de gasto y deberán gastar al nivel que crece nominalmente el PIB (en el caso de que el PIB caiga, el crecimiento del gasto no podrá superar al del IPC).

[2] Ambas estimaciones se realizan con la inflación promedio para 2018 del presupuesto (5,7%).

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